Esteban Fernández le dijo adiós a una deuda de $10.183.364 por CAE con el Banco Scotiabank

Esteban sintió que "me calmaban las ansiedades, porque estas cosas generan muchas ansiedades".

Debido a la difícil situación socioeconómica que atravesaba su familia, Esteban Fernández no lo pensó dos veces cuando tuvo la oportunidad de acceder al Crédito con Aval del Estado. Sin dudarlo, firmó el contrato, convencido de que era su única opción para poder continuar con sus estudios y alcanzar su sueño de ingresar a la educación superior. Esteban sabía que, de no hacerlo, sus posibilidades de acceder a una formación universitaria serían mínimas, ya que las limitaciones económicas de su hogar eran una barrera difícil de superar.

Accedo al Crédito con Aval del Estado porque era la única opción que tenía para estudiar, bajo la condición de la situación socioeconómica de mi familia. Era imposible que mi familia me pudiese costear la universidad o yo mismo pudiese costearla, entonces el CAE era la única opción medio obligada la verdad para poder estudiar“, explicó Esteban Fernández.

Esteban remarcó que era la única posibilidad que tenía para cumplir su sueño. A pesar de haber leído el contrato y de haber entendido varios puntos negativos del mismo, no le quedó otra opción que firmar. Esteban reconoció que no tuvo un conocimiento previo adecuado sobre el crédito, por lo que su familia lo motivó a obtener el supuesto beneficio para ingresar a la universidad.

Empecé a pagar las primeras cuotas, siempre con hartos peros de todos modos, porque personalmente considero que la educación tiene que ser un derecho garantizado, no un negocio que beneficie a la banca privada y que hagan negocio a costo de las esperanzas y necesidades de las personas y su familia. Entonces empecé a pagar el CAE, pero después empezó a aumentar mucho la cuota como una bola de nieve, constantemente empezó a aumentar, y en un momento, específicamente en la situación de la pandemia, ya me resultó complejo seguir pagando“, contó Esteban.

Esteban González comenta que era complejo salir de su hogar debido a la situación de la pandemia, además de que, en ese momento, vivía con su madre, una adulta mayor, por lo que el temor al contagio era evidente. Al dejar de pagar, comenzó a buscar asesoría de forma independiente, resolviendo ciertas dudas en internet o consultando con conocidos, hasta que se acordó de Defensa de la Educación.

Iba siguiendo en este caso a Juan Pablo, que es quién lidera el estudio, y lo que me fue dando más confianza es que empezaron a salir casos, casos que efectivamente las personas se podían liberar, y que habían sentencias favorables, entonces los ejemplos concretos fueron los que me llevaron a contactarlos y finalmente decidir contratar los servicios para poder liberarme de la deuda“, cuenta Esteban.

Tras mucho tiempo de trámites junto al estudio, Esteban González recibió un correo en el que se le informó oficialmente que quedaba liberado de pagar los más de 10 millones de pesos al banco Scotiabank. Esteban reconoce que no lo podía creer y consultó varias veces para confirmar si era cierto que ya no tenía que pagar el CAE. Después de confirmarlo dos o tres veces, quedó convencido de que había logrado el objetivo por el cual confió en Defensa de la Educación.

Sentí bastante alivio. Ahora puedo pensar en distintos proyectos, porque finalmente lo que hace el CAE es estudias o tienes la posibilidad de comprarte una vivienda o cualquier cosa. Es como lo uno o lo otro, entonces te abre otras posibilidades y te plantea esas otras posibilidades sin temor también, ni para ti ni para tu familia, porque mi mayor temor como parecía la dirección en este caso es la casa de mi mamá, que le pudieran embargar algo o le pueda pasar algo a mi mama o yo mismo, cierto, que uno pudiera adquirir y que lo pudieran embargar“, explica Esteban.

Finalmente, Esteban reconoce que quedó bastante conforme con el servicio entregado por Defensa Educación, especialmente porque todas las preguntas que hacía, a través de las diferentes plataformas, eran rápidamente respondidas por el equipo jurídico. Además, siempre recibió una buena explicación ante situaciones puntuales que le generaban dudas en su tramitación. Esteban sintió que “me calmaban las ansiedades, porque estas cosas generan muchas ansiedades“.

A un compañero de trabajo se lo recomendé. Ya los contactó y está viviendo la misma situación, porque también le hacía imposible pagar el CAE, también estaba con cierto temor porque llegó una carta y se contactó. Es largo el proceso, hay que tener paciencia, ya ahí uno tiene que ser proactivo a veces como quizás de ir preguntando como va la causa y todo aquello. Recomiendo pero también con la claridad que no es un proceso que se va resolver en un par de meses, sino que se demora, pero llega. Es un proceso largo pero llega“, concluye Esteban.

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